Hola y bienvenido. Imagina que tienes una calculadora que puede sumar y restar. Ahora imagina que esa misma calculadora pudiera aprender: entender lo que escribes, reconocer lo que hay en una foto, o incluso predecir el clima. Eso, en esencia, es la inteligencia artificial, o IA.
La IA es una tecnología diseñada para ayudar a las computadoras a realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana: comprender, razonar, aprender y tomar decisiones. Por ejemplo, usamos IA cuando nuestro teléfono traduce una frase, cuando la cámara detecta una sonrisa, o cuando el corrector ortográfico sugiere cambiar una palabra.
Pero dejemos algo claro: la IA no es una persona. No siente emociones ni tiene intenciones propias. Es una herramienta, un asistente invisible que nos ayuda con tareas de pensamiento como leer, escribir o analizar información.
La inteligencia artificial no comenzó con los smartphones; existe desde hace décadas. Al principio, estaba compuesta por programas muy simples, como los que jugaban ajedrez o resolvían cálculos. Con el tiempo, evolucionó para aprender de la experiencia.
Hoy tenemos asistentes de voz como Siri, Alexa o Google Assistant, robots que se mueven por la casa, autos que detectan obstáculos y sistemas médicos que ayudan a diagnosticar enfermedades. La IA pasó de ser una curiosidad de laboratorio a una herramienta práctica que usamos en todas partes.
Aunque no siempre lo notemos, usamos IA todos los días: cuando Netflix recomienda series, cuando Google Maps calcula la ruta más rápida, o cuando nuestro teléfono autocorrige lo que escribimos. También está en los relojes inteligentes que monitorizan nuestra salud y en apps que traducen en tiempo real.
En resumen: la IA ya forma parte de nuestra vida diaria. Puede que no la veamos, pero siempre está ahí, haciendo las cosas más fáciles.
Ahora que entendemos qué es la inteligencia artificial y cómo ya forma parte de nuestra vida, demos el siguiente paso y descubramos qué la hace tan especial: la IA generativa.
La IA tradicional funciona como un detective: revisa información existente y aplica reglas para tomar decisiones. Por ejemplo, un filtro de correo que detecta spam o una app del clima que predice lluvia.
La IA generativa, en cambio, funciona como un creador: aprende de innumerables ejemplos y luego genera algo nuevo. Puede inventar una historia, dibujar un paisaje o componer música.
La IA generativa suele trabajar en cuatro áreas principales:
En todos los casos, la IA no copia; combina lo que ha aprendido para crear algo único.
Estas tecnologías ya están entre nosotros. Se usan en diseño para crear logotipos, en educación para generar explicaciones personalizadas, en medicina para simular imágenes y en entretenimiento para producir efectos visuales o música.
Por ejemplo, ChatGPT genera texto, MidJourney crea imágenes y otras herramientas combinan audio y video. Lo asombroso es que muchas de estas herramientas están disponibles en tu teléfono y algunas incluso son gratuitas.
En resumen: la IA generativa no solo analiza, crea. Y ese es su verdadero poder.
¿Qué pasaría si tu asistente de IA no solo adivinara la respuesta… sino que primero la buscara en documentos reales antes de contestar?
Eso es exactamente lo que hace el RAG.
RAG significa Generación Aumentada por Recuperación. Y funciona de la siguiente manera:
Piensa en él como un asistente de investigación superinteligente: no depende solo de la memoria, va a la fuente, lee lo relevante y luego te lo explica en tu idioma.
Por qué es importante:
Con Querix podrás gestionar servicio al cliente, equipos legales, RRHH, soporte técnico o cualquier área donde la precisión sea crucial.
Bienvenido al tercer módulo. Ahora que sabemos qué es la IA generativa, veamos cómo usar Querix.
Imagina asistentes digitales que realmente hacen cosas por ti. Las plataformas de agentes ya existen y van más allá de responder preguntas:
Estos agentes trabajan en equipo. Mientras uno cuida tu presupuesto, otro organiza un viaje que se ajusta exactamente a lo que puedes gastar. Esto no es futuro, es presente: tecnología que actúa para facilitar tu vida.
En la versión web verás:
Todo está diseñado para ser simple e intuitivo.
Ahora aprenderemos a interactuar efectivamente con Querix. Cubriremos:
El prompt es la instrucción que das a la IA. Cuanto más claro, mejor la respuesta.
Puedes añadir detalles: “Explícalo en español con ejemplos para niños”. Si no te gusta la respuesta, pídele que mejore. Piensa en Querix como un asistente que necesita instrucciones precisas.
Ejemplos:
Recuerda: la IA es una herramienta de apoyo, no un sustituto de tu juicio.
Querix puede ayudarte a escribir más rápido y mejor. En este módulo veremos:
Querix is also a great idea generator:
Use its suggestions as a starting point, then add your personal touch.
La IA puede crear imágenes a partir de unas pocas palabras. Cubriremos:
Si no te gusta el resultado, ajusta el prompt añadiendo detalles como “colores brillantes” o “estilo acuarela”. Crear imágenes con IA es tan simple como escribir una oración.
Antes de continuar, es importante usar estas herramientas de forma ética y segura. En el siguiente módulo veremos cómo hacerlo.
Para usar cualquier herramienta de IA como Querix es necesario conocer sus límites y hacer un uso responsable:
En resumen: la IA es una aliada si se usa correctamente, con ética, protegiendo tu privacidad y verificando la información siempre.
Los modelos generativos te permiten personalizar tu proceso de aprendizaje, pero también hay numerosos materiales en internet para seguir formándote:
Un buen hábito es dedicar 10 minutos al día a practicar. Establece metas pequeñas, como “aprender un prompt nuevo por semana”. Con la IA, siempre puedes seguir aprendiendo y pedirle que te guíe en nuevos temas.
Si una tarea se repite y consume tiempo, prueba usar IA. Puedes:
La IA acelera tareas creativas o informativas.
No reemplaza la empatía humana ni la precisión necesaria en medicina, derecho o decisiones críticas.
Úsala como complemento, no sustituto.
En conclusión: sigue aprendiendo, usa la IA para tareas repetitivas y reconoce cuándo es mejor hacerlo por ti mismo. ¡Felicidades por llegar hasta aquí!